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Big data, ¿conspiración?

Miércoles 06 de Diciembre, 2017
El Big Data en el que vivimos sumidos permite que los gobiernos y las empresas nos controlen.

Big data es uno de los nombres que actualmente se le da a la inteligencia de datos masivos. Algún que otro experto ha bautizado el big data como la revolución de los datos, y es que aplicaciones informáticas tradicionales de almacenar y procesar datos se quedan obsoletas ante esta idea tan vasta y extensa en que el componente de lo masivo tiene una importancia extrema.

El big data refiere a los datos que corren en todas las redes y comunicaciones a nivel mundial y se puede encontrar su origen en el inicio mismo de Internet. Gracias a esto podemos saber a día de hoy que entre 2014 y 2016 la humanidad produjo tanta información como el periodo que encontramos entre la prehistoria y 2014. Esto no deja de multiplicarse.

Toda esta sobre información sólo la puede procesar una inteligencia artificial hasta el punto en que expertos consideran que el big data ya ha generado por sí mismo una inteligencia que se autointerpreta y decide de forma independiente y ajena a cualquier modo de intervención humana.

Vivimos en un mundo de datos, de información y de sobreestimulación. Todo ello acaba convergiendo en la red. Más allá de este hecho, ¿qué?

La realidad es que detrás de toda nuestra masiva producción de información se esconden nuestros gustos, tendencias, inclinaciones y hasta lo más íntimo de cada cual. Si con toda la información que producimos se pueden deducir tantas cosas de nosotros, alguien puede sentirse interesado en ella. Al fin y al cabo, una empresa, por ejemplo, si conoce al consumidor, sabe qué y cómo venderle.

Así pues, todo el que está conectado a la red, en realidad se está mostrando. Sólo hacen falta un par de ordenadores para interpretar y deducir cualquier cosa sobre quién sea que comparta datos en la red. Tener en tu télefono una cuenta de correo electrónico equivale a que a todo el que le interese pueda saber dónde estás a cada momento. Con muy poco (quizá una cuenta de Facebook baste) se puede saber de una persona su opinión política o religiosa, su inteligencia, su orientación sexual, si se droga o si sus padres se separaron. Es una cuestión puramente algorítmica. Lo que la mente humana no sabe leer, las matemáticas y la informática lo alcanzan plenamente.

El big data, dicen, es utilizado hasta en las elecciones a cualquier gobierno. Obama o Trump lo utilizaron y ejercieron, gracias a él, influencia sobre sus votantes. Y es que saber utilizar los datos que todo el mundo proporciona en Internet, equivale a tener la capacidad de manipular a todos aquellos que proporcionan estos datos. Por eso se usan también en el espionaje. 

Ya hay expertos que consideran que todo esto acabará conduciendo a un gobierno mundial en que la inteligencia biológica y la artificial se vean fusionadas en una misma cosa, una cosa que será aquello en lo que el ser humano se convierta. Estas tecnologías de la información permiten incluso predecir el futuro. 

Conspiración o no, el Big Data es una fuente de datos y de información muy importante que manifiesta la evolución del mundo. Tendemos a la unidad. ¿A cuál? A la unidad imperial y oscura, en que esa información es utilizada en contra de todos, o a la unidad confederada en que esa información es vital para la construcción de un planeta mejor. ¿Qué piensas?

 

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