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La ciencia niega el supuesto plan para fumigar a la población

Martes 23 de Agosto, 2016
A pesar de las teorías de conspiración, las estelas blancas de los aviones no son productos químicos nocivos rociados desde el aire, de acuerdo con un nuevo estudio.

Aunque algunas personas los llaman "estelas químicas," (chemtrails en inglés) las líneas blancas que todos los días surcan nuestros cielos son, en realidad, fruto de la condensación del aire que ha sido calentado por los motores de un avión y congelada posteriormente por el frío. Así lo ha manifestado recientemente John Cox, capitán retirado de una compañía aérea estadounidense.

Para los teóricos de la conspiración, sin embargo, las "estelas químicas" son un cóctel de productos químicos peligrosos rociados desde aviones en un plan para controlar el suministro de la población y de los alimentos. ¿Quién tiene la razón?

Los investigadores Christine Shearer y Steven J. Davis, de la Universidad de California en Irvine (EE.UU) han publicado en Environmental Research Letters, los resultados de una encuesta en la que  76 de los 77 expertos de primera fila consultados (el 98,7%) afirman que no haber encontrado ninguna prueba del supuesto programa secreto de estelas químicas.

Los expertos -químicos atmosféricos y geoquímicos- subrayan que las supuestas pruebas esgrimidas por los partidarios de la conspiración se pueden explicar fácilmente. Los chemtrails no son tal cosa, sino inofensivas nubes alargadas de tipo cirro o estelas de condensación de aviones, compuestas principalmente por agua en forma de cristales de hielo.

Según el coautor del estudio, Steven Davis: "Nuestro estudio encontró poco respaldo en la comunidad científica respecto a las afirmaciones de que el gobierno, los militares, líneas aéreas y otros están en connivencia en un programa generalizado para envenenar los cielos del planeta".

El único científico (o científica) cuyo nombre no ha trascendido que no negó directamente la teoría de la conspiración, afirmó que en una ocasión había encontrado “altos niveles de bario atmosférico en una zona remota que habitualmente tiene niveles bajos de bario en el suelo”. Los defensores de la existencia de loschemtrails suelen denunciar altas concentraciones de bario, estroncio o aluminio, que la comunidad científica niega.

Los defensores de la teoría "chemtrails" han tratado de apoyar su argumento con  muestras de suelo y agua que contienen sustancias tóxicas de aerosol, dijo Davis en un comunicado.

Según la encuesta, los métodos de algunos grupos recomiendan para la recogida de muestras de agua y suelo podrían proporcionar resultados erróneos. Se animó a la gente a usar tarros con tapas de metal para el transporte de muestras, una práctica según los investigadores podría empañar la totalidad de la muestra, haciéndola "inútil".

Mientras que muchos teóricos de la "estelas químicas" en cuenta que parece que hay un aumento de las estelas, los investigadores apuntan a una correlación con un aumento en el tráfico aéreo, según la Institución Carnegie para la Ciencia investigador y coautor del estudio, Ken Caldeira.

"Las estelas son cada vez más abundantes como se expande de viajes aéreos", dijo Caldeira en un comunicado. "Además, es posible que el cambio climático está causando las estelas de persistir durante más tiempo de lo que solían."

En el año 2000, varias agencias científicas de EE UU —entre ellas la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA)— ya publicaron un documento de seis páginas para intentar contrarrestar la teoría de la conspiración que por entonces estaba naciendo. Desde entonces, la comunidad científica no ha hecho mucho caso a esta hipótesis inverosímil, que requeriría que un enorme grupo de personas malignas se pusiera de acuerdo para fumigar a la población en secreto, sin que jamás nadie se fuera de la lengua.

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