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CONSPIRACIÓN 11-S: NUEVAS INFORMACIONES

Jueves 17 de Marzo, 2011
En los últimos años, se han creado por todo el planeta organizaciones de profesionales –ingenieros, químicos, pilotos o físicos– que, basándose en sus respectivos campos de conocimiento, desafían la explicación presentada por el gobierno de EE UU respecto a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Y España no es una excepción… Rafael Palacios google_ad_client = "ca-pub-5337588033202877"; google_ad_slot = "4290309979"; google_ad_width = 200; google_ad_height = 90;
La Asociación Española por la Verdad del 11-S fue creada por los norteamericanos Diana Castillo y James Hollander en 2006, ambos residentes españoles. La primera, bióloga, informática y hoy vicepresidenta de la organización, empezó a desconfiar de la versión oficial en 2005, tras acudir a una charla sobre los puntos oscuros en torno a los atentados del 11-S que ofreció un miembro de la asociación American Voices. “Lo que más impactó me causó –asegura Diana– fue la historia del edificio 7 del World Trade Center, cercano a las Torres Gemelas y que albergaba unas oficinas de la CIA. A partir de ahí, empecé a investigar y fui descubriendo que todo apuntaba a una operación encubierta de elementos del propio gobierno estadounidense. Actualmente, estoy en contacto con muchos grupos a nivel internacional que están sacando a la luz las inconsistencias de la versión oficial sobre los atentados; especialmente de arquitectos e ingenieros, a los que ayudamos a traducir artículos al español”. Su página web (investigar11S.org) recibe mil lectores diariamente y es el principal referente en castellano sobre la cuestión. En su corta existencia, las decenas de activistas que colaboran con la Asociación Española por la Verdad del 11-S han repartido miles de panfletos y organizado manifestaciones con el propósito de despertar en la ciudadanía española el deseo de conocer la verdadera razón del inicio de las guerras de Afganistán e Irak. Es decir, la implicación en los terribles atentados de individuos que ocuparon puestos de gran relevancia en el ejecutivo estadounidense. En realidad, tras los ataques a los centros económico y militar de EE UU se ocultaría un tipo de operación que en los ámbitos de los servicios de inteligencia se conoce como “bandera falsa”: simular la agresión de un enemigo exterior para comenzar una guerra contra éste.
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