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¡Un enigma de 9 siglos al descubierto!

Miércoles 19 de Septiembre, 2018
El significado de los misteriosos canecillos de la Ermita de San Bartolomé, en el cañón del río Lobos, por fin presenta una interpretación completa y coherente gracias a las investigaciones que Willy M. Olsen realiza para su novela "Los Versos de Pandora" de editorial Kolima.

La ermita de San Bartolomé en el Cañón de Río Lobos ha sido objeto de numerosas investigaciones. Por un lado, debido a su peculiar ubicación en un enclave de alto poder paisajístico y místico, que además resulta equidistante de los dos puntos más oriental y occidental de la Península Ibérica: el cabo de Creus y el cabo de Finisterre; y, por otro, por su relación con los templarios, que edificaron un inmenso castillo a la entrada del cañón para custodiar esta ermita, tan sencilla como enigmática.

Lo que más llama la atención de la ermita del río Lobos no es su modesta construcción, sino el conjunto de 112 canecillos que bordean su cumbrera, y en los que se esculpen unos relieves bastante pintorescos y enigmáticos que no se asemejan a ningún otro relieve presente en otras ermitas o iglesias de su época, ni posteriores. Uno de los hechos que destacan es la aparentemente desordenada colocación de muchos de sus relieves entre canecillos vacíos, y otros que simplemente resaltan una ornamentación rectangular. 

De hecho, fueron estos canecillos los que me dieron la pista principal para descifrar las bases de su vocabulario, para, a partir de ahí desentrañar el significado de todos ellos. Fue la investigación sobre la estructura y configuración del poder del nombre de Dios que plasmo en mi novela “Los versos de Pandora” (Kolima) donde plasmo la historia de 4 personajes del siglo XII que redescubrirán los poderes y uso del nombre de Dios, un conocimiento ancestral que pasa por numerosas tradiciones como la cábala, el zoroastrismo, el confucianismo y doctrinas herméticas como el pitagorismo o todo lo que de él surgiría.

Así pues, el conjunto de los canecillos ofrece unas instrucciones para la invocación del poder del nombre de Dios en ese lugar, así como una serie de advertencias, propósitos y la descripción de dos niveles de trabajo: el de iniciación y el avanzado, capaz de dotar a su invocador de un poder sobrenatural. Mi interpretación se basa en la premisa de que el constructor de la ermita tenía conocimiento sobre la estructura del nombre de Dios: YHVH, y entendía que este nombre constituye, de hecho, una formula de invocación y no simplemente la denominación del creador.

La cuestión: ¿Cuál es el mensaje que encierran estos 112 canecillos?

En primer lugar, hay que resaltar la relevancia de que sean exactamente 112 canecillos, ni más ni menos, los que bordean la ermita.  ¡112! Primero 1, luego 1+1, después 1+2 y finalmente 1+1+2, es decir 1, 2, 3 y 4. La tetraktys, y el 4, simbolizan las cuatro letras y la estructura del nombre de Dios: YHVH. De aquí deducimos una de las palabras elementales de su vocabulario.

Palabra 1: Rectángulo = Nombre de Dios. Los canecillos vacíos con un rectángulo, grabado o resaltado, hacen referencia a las cuatro letras del nombre de Dios. En relieve manifiestan su poder, y grabados atraen, o invocan, el nombre de Dios. La segunda pieza fundamental para descifrar el significado fue entender que los canecillos completamente vacíos denotan pura potencialidad o, en otras palabras, la voluntad divina.

Palabra 2: Vacío = Voluntad de Dios. Otros canecillos resaltan barriles en diversos formatos: en relieve o bien marcando el hueco que ocuparían. Curiosamente hay dos canecillos que se encuentran en la misma posición exactamente, uno en el costado norte y otro en el costado sur que muestran 3 volutas, que en realidad son los huecos que dejarían tres barriles. Los barriles hacen referencia al trabajo, es decir al trabajo interior que el adepto debía acometer para alcanzar sus fines.

Palabra 3: Barriles = Trabajos. Con estas tres palabras vamos a poder descifrar el mensaje que encierra la primera y la última tira de las 13 que componen el total de mensajes de la ermita. La primera tira constituye la invocación de apertura de los trabajos y la última cierra la invocación.


Mapa de distribución de las tiras de canecillos.

Enunciado de la Tira de canecillos:

“EN EL NOMBRE DE DIOS. Hágase Tu voluntad ayer, hoy, y siempre, así en el Cielo como en la Tierra. Yo, el invocador, solicito la apertura de estos trabajos. Guíame para escuchar la palabra y hacer Tu voluntad. Que así sea como se cierren estos trabajos.”

Desglose del significado de cada canecillo:
1.1. Canecillo con rectángulo en relieve manifiesta el nombre de Dios.
1.2. Vacío. Totalidad. Hágase Tu voluntad. Pasado.
1.3. Vacío. Totalidad. Hágase Tu voluntad. Presente.
1.4. Vacío. Totalidad. Hágase Tu voluntad. Futuro.
1.5. Como es arriba es abajo. Así en el Cielo como en la Tierra.
1.6. Tres barriles separados. Apertura de los trabajos.
1.7. Yo, el invocador. Dame oídos para escuchar la palabra.
1.8. Inverso de los tres barriles. Que así se cierre el trabajo.

Nótese que el primero de los canecillos de esta tira presenta un relieve rectangular que ningún otro canecillo vuelve a repetir, indicando la manifestación del poder del nombre de Dios a plena potencia.

 

 

 

 

 

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