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La isla de muñecas, la más macabra de México

Martes 12 de Septiembre, 2017
Rodeado por los canales lacustres de Xochimilco –delegación del Distrito Federal, localizado al sureste de la capital mexicana– se encuentra un islote conocido por el millar de muñecas que cuelgan de los árboles y las pequeñas cabañas. Son figuras en mal estado, sucias y mutiladas, pero que actúan como guardianas de un pequeño territorio rodeado por las aguas, donde tienen lugar toda clase de fenómenos extraños, como el avistamiento de seres humanoides, luces voladoras y barcos fantasma.
Texto y fotos Ana Luisa Cid

Se conoce como la Isla de la Muñecas, pero en realidad se trata de una chinampa –pequeño terreno en las lagunas vecinas a la ciudad de México, donde se cultivan flores y verduras– del paraje Tezhuilo.

Está rodeada de árboles ahuejotes, cuyas raíces la fijan en el lecho del lago. Precisamente en las ramas y en algunos cables que atraviesan el terreno cuelgan las sobrecogedoras muñecas. Para poner los pies en la chinampa es necesario abordar un bote en cualquier embarcadero de Xochimilco y, tras un recorrido de cuarenta minutos, en primer lugar observamos la cabaña de don Julián, el único habitante que vivió en el islote durante décadas. Este humilde agricultor llegó en los años cincuenta dispuesto a cultivar allí legumbres y hortalizas.

Cierto día, el hombre descubrió el cadáver de una muchacha que flotaba sobre las aguas, al parecer ahogada por enredarse con lirio acuático, puesto que hace años se podía nadar en los canales de Xochimilco. Muy afectado por el luctuoso suceso, don Julián levantó una cruz en memoria de la joven a la entrada de su terreno. A partir de entonces, comenzó a sentirse perseguido por el espíritu de la chica, así que decidió colocar muñecas alrededor de su cabaña a modo de protección y, al tiempo, ofrendas a la difunta. A quien quisiera escucharle, aseguraba que las figuras servían para «espantar al espanto».

De este modo, poco a poco, empezó a recolectar las muñecas que se encontraba tiradas en los alrededores del islote o en la basura, lógicamente todas ellas en un estado de conservación lamentable.

Don Julián tenía su favorita: la llamaba Moneca o Agustina porque la había encontrado un 28 de agosto, día de San Agustín. Pese a sus esfuerzos, don Julián no logró contener al fantasma que tanto le inquietaba con su presencia, y acabó convirtiéndose en un individuo taciturno. Casi no hablaba con nadie, pero de vez en cuando se le veía orando en su barca.

Su carácter cambió por completo, como si las muñecas le hubieran robado el alma. Beatriz Elena Falero, de la Asociación Nacional de Narradores Orales, apunta a una versión diferente sobre la historia de don Julián: «Vivía en la chinampa con su esposa y su pequeña hija. Un día, la señora colocó a la niña sobre su espalda mientras lavaba la ropa en las aguas del canal. Pero al inclinarse para rescatar una prenda, la cría cayó a las aguas y nunca apareció su cuerpo. El hombre jamás se recuperó de aquel episodio».

LA MALDICIÓN
Un habitante de Xochimilco, de nombre Martín Villalpando, apoya lo expresado por Falero: «Don Julián enloqueció de dolor. Vivía con la esperanza de encontrar el cadáver de su hija flotando en las orillas del canal. Recolectar muñecas se convirtió en su obsesión, pues creía que la niña regresaría para jugar con ellas. Incluso los propios vecinos de Xochimilco le regalaban muñecas como un acto de solidaridad ante la tragedia que vivía».

Poco antes de su muerte, le contó a su sobrino Anastasio Santana que, en más de una ocasión, había visto a una sirena en el lugar donde murió la joven ahogada. Este ser, mitad mujer y mitad pez, siempre le decía que estaba allí para llevárselo con ella. El hombre no sabía cómo evitarla, así que se le ocurrió cantarle en las noches para calmarla y que no se presentase ante él.

Don Julián falleció cincuenta años después de haber hallado el cadáver de la joven, justo en el lugar donde aseguraba que había observado a la sirena varias veces.

Anastasio comenta que un trágico día del año 2001, su tío pescaba en la orilla del canal, mientras él estaba ordeñando las vacas. De repente, don Julián sufrió un infarto y su cuerpo cayó a las aguas, flotando boca abajo. Desde entonces, son muchos los que están convencidos de que su espíritu vaga por Xochimilco para cuidar sus muñecas. En la actualidad es Anastasio quien atiende la chinampa, que se ha convertido en un lugar de culto para los amantes del misterio y lo tenebroso.

Durante la entrevista que me concedió Anastasio, aseguró convencido que a veces las muñecas se mueven solas. Durante mi estancia en el islote nunca observé tal cosa, pero lo cierto es que se percibe una sensación muy extraña y parece que las figuras te siguen con la mirada. El sobrino de don Julián nos advirtió: «No deben tocar ninguna muñeca y menos llevársela, pues caerá sobre ustedes una maldición».

De hecho, en su momento algunos diarios mexicanos informaron de que cuatro jóvenes sufrieron un grave accidente automovilístico poco después de visitar la chinampa.

Tres de ellos quedaron heridos de gravedad y otro falleció… con una de las muñecas que había sustraído entre sus piernas. Después se conoció el caso de una joven estudiante, que acudió al lugar con sus amigas y que también sustrajo a una muñeca para llevársela a su casa. La chica se convenció enseguida de que la muñeca tenía vida, porque desaparecía del sitio donde la había dejado y luego la encontraba en los lugares más insospechados, incluso encima de su propia cama. Por tanto, tomó la decisión de regresar a la isla para dejar la figura en su sitio.

LA BARCA FANTASMA
Anastasio Santana nos confesó que en la Isla de las Muñecas se experimentan diversos fenómenos paranormales, como la aparición de trajineras fantasmales en la laguna y la etérea presencia de La Llorona, espectro que, según una tradición oral extendida por muchos países de Latinoamérica, se presenta como el alma en pena de una mujer que asesinó o perdió a sus hijos.

«Algunas noches percibo que una balsa navega por aquí, hasta veo que traen velas prendidas y oigo voces a lo lejos –cuenta Anastasio–. El sonido de los remos en el agua es inconfundible. Entonces me quedo esperando para saludar a los visitantes, pero nada. La barca se va difuminando conforme se acerca, desapareciendo lentamente. Me provoca mucho miedo y la piel se me eriza. También escucho los pasos de mi tío Julián, que anda por aquí. Creo que nunca se ha ido del todo. Murió cuando ya era anciano. Su paso era lento y usaba bastón, y así es cómo lo siento. Sé que es él, que sigue viviendo en la isla y cuidando de sus muñecas».

Don Julián contaba que, en alguna ocasión, había visto a La Llorona, aparición que también aseguran haber presenciado muchas personas de Xochimilco. Por ejemplo, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Mauro Correa, quien nos narró: «Sí existe, es el fantasma de una mujer que viste camisón blanco, tiene el cabello largo y nunca se le ve el rostro. Llora desesperadamente por los hijos que perdió y por las noches suele aparecerse en la laguna. Yo no le tengo miedo, aunque mis abuelos decían que no es bueno mirarla porque te puede hacer daño. Si te la encuentras, lo mejor es ignorarla».

Gustavo Mendoza, el dueño de la barca que me transportó a la Isla de las Muñecas, dijo que La Llorona suele mostrarse en los lugares donde abunda el agua, como Xochimilco. Sus gemidos son profundos y estremecedores y tiene la particularidad de que cuando se escuchan lejos, significa que está muy cerca, y viceversa. Algunos vecinos de Xochimilco dicen que es el espíritu de una mujer que perdió a sus hijos en el río y otros creen que se trata de Malitzin, mujer azteca que fue intérprete y amante de Hernán Cortés, la cual entregó al pueblo mexica a los conquistadores españoles. Arrepentida por su traición, llora eternamente. En la época prehispánica, los xochimilcas adoraban a la diosa Cihuacóatl, también conocida como Quilaztli y creadora de la humanidad. Hay quien cree que La Llorona es su espíritu, que no deja de sufrir a causa de la Conquista de los españoles. Los mexicas continuaron adorándola durante siglos en la figura de la Virgen María, engañando a los frailes franciscanos que creían que los habían convertido al cristianismo. Por eso en Xochimilco no temen a La Llorona, puesto que para muchos de sus habitantes vendría a ser una especie de madre protectora.

OVNIS Y HUMANOIDES
Gustavo Mendoza nunca contempló a La Llorona, pero sí algunos de sus amigos y familiares. Por contra, a él le tocó protagonizar una experiencia más espeluznante: «Una noche de 2010, a eso de las dos de la madrugada, navegaba por un canal de camino a casa cuando, de pronto, una cosa rara se me atravesó dando brincos. Parecía un hombre, pero no lo era. Saltaba por todos lados como una rana, impidiéndome el paso. Era una sombra negra con forma humanoide y los brazos muy largos. Todos los vellos de mi cuerpo se me erizaron. Me quedé quieto, sin saber cómo reaccionar».

Según una tradición muy extendida en Xochimilco, las brujas emplean braseros encendidos para volar por los aires. Por eso, a las bolas de fuego que se desplazan sobre los cerros las denominan brujas. Gustavo Mendoza me dijo: «En el volcán que estamos viendo se suelen observar esferas que brincan por todos lados. Yo mismo he sido testigo. De vez en cuando aparece en la cumbre una grande de color rojo, que luego se hace más pequeña y cambia a azul, hasta desaparecer. Son brujas que se tienen que quitar las piernas para poder volar y deben de guardarlas en un lugar seguro, no perderlas, pues quedarían inválidas».

También han sido vistas volando muy cerca del canal que recorre la Isla de las Muñecas. Se trata de bolas luminosas que dejan una traza luminiscente a su paso, las cuales en ocasiones se acercan demasiado a algunos balseros que han llegado a perder el equilibrio y caer a las aguas.

En el territorio de Xochimilco destacan lagos y volcanes. Uno de ellos, el Teuhtli, es conocido por los frecuentes avistamientos de OVNIs que tienen lugar en sus inmediaciones.

Son muchos los testigos que han contemplado en distintas veces a un gran objeto luminoso que merodea por la cumbre del cráter y luego se eleva hacia el firmamento, camuflándose como si fuese una estrella más. También han sido observados No Identificados entrando y saliendo de los canales lacustres.

Cabe destacar el caso sucedido a las 11:55 del 18 de enero de 2010, cuando un Airbus A-320 de Mexicana de Aviación pasó cerca de un OVNI al sobrevolar Xochimilco. Según la información que me facilitó el ufólogo y técnico en aviación Alfonso Salazar, el avión estuvo a unos doscientos metros de un cuerpo esférico de apariencia metálica que cambiaba de color: de gris aluminio a rojo brillante. La aeronave se dirigía al oriente de la Ciudad de México, mientras que el No Identificado se desplazaba hacia el sur. Pero el incidente OVNI más espectacular de todos los acaecidos en Xochimilco tuvo lugar el 15 de abril de 2012. Una persona logró filmar durante la noche cómo una espectacular esfera luminosa arrojaba a otras a gran velocidad y en dirección al suelo. Espectros, seres fantásticos, La Llorona, brujas, luces errantes… Es el universo mágico de Xochimilco, cuya isla del terror, la de las Muñecas, atrae cada año a muchos miles de visitantes en busca de emociones fuertes.

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