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Se busca especie para este cráneo

Miércoles 07 de Junio, 2017
Separados por más de 3.000 kilómetros, el cráneo de Rhódope y el de León guardan inquietantes similitudes. Hemos refutado experimentalmente que se tratara de un fraude.
Josep Guijarro

Iván, Mónica, Elena y Víctor son los custodios de un extraño cráneo hallado hace casi dos décadas en los alrededores de Santa Colomba de Somoza, en la zona maragata de León.

Como informamos en un post anterior, su perro, un Mastín leonés «lo trajo en la boca y lo depositó cuidadosamente a los pies de mi madre» - Nos confiesa Iván. El resto óseo fue utilizado como adorno para la caseta del perro hasta que, en abril de 2002, una revista especializada publicaba un reportaje sobre el llamado cráneo de Rhodope y fue entonces cuando consideraron que aquello era importante.

EL HALLAZGO DE RHODOPE
En mayo de 2001, un joven de de 38 años de edad y  residente en Plovdiv (Bulgaria) dijo haber descubierto una misteriosa testa junto a un extraño objeto metálico. Fue estudiado el Director del Museo de Paleontología en Asenovgrad, Dimiter Kovachev. Tenía 250 gramos de peso (300 gramos el de León) y seis cavidades, lo que le aleja de cualquier similitud con cualquier cráneo humano. Así es como empezó a hablarse de cráneo extraterrestre pues «no posee analogía o parecido a cualquier cráneo homínido conocido para la ciencia».

Precisamente, el cráneo de Rhodopé permaneció oculto durante años en los laboratorios de investigación en la Universidad de Ciencias en Sofía, donde el arqueólogo Katya Malamet dijo que nunca había visto una cosa así… hasta ahora porque el hallazgo de esta familia leonesa puede cambiarlo todo.

Iván se puso en contacto conmigo y divulgamos la noticia. Los lugareños de la zona maragata de León que son hombres y mujeres del campo lo relacionaron con un «riñubeiro», un ser que, según la mitología, bajaba de los rayos cuando había tormenta… Ninguno lo identificó con el cráneo de un perro, una cabra o un ternero.

Como hasta la fecha, ningún científico mostró interés por el hallazgo mandaron unas fotografías al Professor Stringer del Departamento de Antropología Palaeobiología del Museo de Historia Natural de Londres.

A los pocos días contestaba su ayudante Julia Galway-Witham:«Después de haber mirado las fotos del "cráneo de Rhodope", así como las fotos de su hallazgo, creo que he sido capaz de identificar lo que es. Comparándolo con fotografías y la colección comparativa que tenemos aquí en el NHM, creo que ambos especímenes son probablemente la parte posterior de un cráneo de vaca (con la cara rota). El espécimen que usted ha encontrado es probablemente juvenil como las suturas craneales no se han fundido completamente, además el grosor del hueso craneal podría indicar que la vaca tenía alguna patología. También, podría ser que los agujeros en la parte superior del cráneo eran de un arma de perno usado para matar a la vaquilla.»

Sus conclusiones coincidían con el de un grupo de biólogos, autores de un reportaje para la revista Skeptic Magazine.

Donald R. Prothero, Alexey Bondarev y Tim Callaham han arrojado una más que posible explicación al enigma de los cráneos “extraterrestres” como el de Rhodope. En su opinión, podría tratarse sencillamente de restos de cráneo de vaca a los que se les ha fracturado la parte delantera, es decir, el morro. De este modo, sumado al deterioro, la primera sensación es la de pensar en un ser desconocido, si no de otro mundo.

Pero Iván guardaba un as en su manga.  Y es que había hecho examinar el cráneo por especialistas veterinarios de Atapuerca quienes  afirmaron “no poder hacer pruebas de ADN por contaminación en el cráneo y la de carbono 14 (para datarlo) era inútil porque los ESPECIALISTAS ya vieron que es un hueso joven y no un fósil.

“No tenemos estudios –admite Ivan- somos gente del campo, voy a decir que entre nosotros hay gente con generaciones de toda su vida en el campo Y QUE NUNCA NADIE ha visto algo así. Si esto era normal, ¿por qué nadie en el campo lo ha visto en generaciones?”

Dispuestos a despejar las dudas compraron la cabeza de una ternera en una carnicería y le desprendieron el morro y los cuernos como  especificaba la revista Skeptic Magazine. El resultado no deja lugar a dudas. No es un trozo de ternera… el cráneo de León, como el de Rhodope, siguen siendo un misterio.

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