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Se declara el toque de queda en Colombia por posesiones infernales

Jueves 22 de Noviembre, 2018
Una serie de juegos satánicos y ouijas prácticados por 14 jóvenes ha desatado el pánico en este municipio de Colombia. La preocupación ha llegado a tal punto que el alcalde de la localidad se ha visto obligado a decretar el toque de queda hasta nueva orden.

"Para proteger la vida y la integridad de los niños y adolescentes del municipio de Pajarito, no se les permitirá que se encuentren en el espacio público y/o establecimientos de comercio del municipio sin compañía de sus padres o persona en quien recaiga su custodia”.

Esa cita con la que iniciamos la noticia es la pronunciada por Inocencio Pérez, el alcalde de Pajarito, un pequeño pueblo de Boyacá, Colombia, de unos 2.000 habitantes dedicados especialmente a la ganadería y caficultura.

Y es que en este municipio, hasta la fecha muy desconocido, se ha ubicado en el mapa de lo más raro porque unas circunstancias bastante delirantes le han obligado a decretar el toque de queda para los menores de edad.

Entre las siete de la tarde y las cinco de la mañana, el alcalde ha prohibido a niños y adolescentes salir a las calles del pueblo y sus zonas rurales sin la compañía de adultos o familiares.

En caso de que este decreto de toque de queda se incumpla, los jóvenes que transiten fuera de sus casas sin compañía y dentro de esa franja horaria, serán detenidos y llevados a comisaría como pusilánimes delincuentes; pero por su protección. También los adultos responsables de esos menores serían castigados con la multa correspondiente.

“Tomé esta decisión con base a los casos de alerta roja que se estaban presentando”, dijo el alcalde apesadumbrado por el peso y la responsabilidad que implica su dura decisión, de la que cuenta que no fue tomada en solitario, sino que previamente se asesoró con la policía, asistentes jurídicos de la alcaldía y psicólogos. Todo este elenco de personalidades determinó que el toque de queda era la mejor opción para la situación que se estaba viviendo en la localidad.

“¿Pero qué diablos sucede en Pajarito?” Seguro que te preguntarás. Pues bien, este pueblo de nombre afable vive el intenso agobio de que “espíritus malignos”, según el alcalde, ataquen a los jovenzuelos.

Pajarito es un pueblo católico y en él se han desatado prácticas truculentas. Al parecer, unos catorce mancebos de entre 12 y 17 años del colegio Técnico Agropecuario del municipio se citaron para participar en el llamado “juego de la estrella de 18 puntas” –del que no hemos logrado averiguar nada–.

El juego, al parecer, se constituye de varios retos, entre los que se incluye la práctica de la ouija. Desde esta práctica todo cambió en este pueblo. Los niños empezaron a presentar convulsiones, incoherencia al hablar, cambios en la voz y constantes tendencias suicidas, como afirmaron las familias: “dijeron que se iban a suicidar  porque ya había llegado su hora”.

Ante esta situación que Inocencio Pérez definió como aberrante, algunos creen que se trató de posesiones satánicas.

¿Bastarán estas medidas restrictivas para que estas fuerzas desconocidas dejen de actuar y vuelve la paz a Pajarito?

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