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TLAHUELPUCHIS: VAMPIRAS EN MÉXICO

Martes 21 de Julio, 2015
La antropóloga mexicana Patricia Peña Ruiz, que investigó diversos aspectos de la etnia mazahua, centró sus estudios en una figura controvertida: la tlahuelpuchi o mujer vampiro. La tradición oral de los mazahua, el pueblo indígena más numeroso de los estados de México y Michoacán de Ocampo, ha mantenido vivo el recuerdo de estas pretendidas brujas ávidas de sangre humana o, más exactamente, de la sangre de bebés de pocos días, mujeres sobre cuyas costumbres ofrecieron testimonio los cronistas españoles. Pero, ¿hemos de dar crédito a las siniestras historias que se cuentan sobre ellas? Por mucho que los académicos subrayen su carácter ficticio, hay relatos y noticias que siembran dudas sobre su supuesta no carnalidad.Por Claudia Madrid Moctezuma
vampira méxico tlahuelpuchi

Era el año 1521 de la era cristiana y se hacía efectiva la invasión por parte de los españoles de Tenochtitlán, capital del imperio azteca. Dos años atrás y para desgracia de sus habitantes, parecía tornarse realidad una antigua profecía: en el año 1 caña (1519 de la era cristiana y año en que, casualmente, Hernán Cortés arribó a las costas mexicanas), vendría del Este Quetzalcóatl, dios-gobernante de los pueblos mesoamericanos a devolverles su esplendor. O eso fue lo que creyó Moctezuma, el emperador mexica, al ver a Cortés y a su ejército. Quizá por ello, inicialmente mostró una ingenua benevolencia hacia los europeos, generosidad que culminó en la victoria de éstos y en la imposición de su lengua, cultura y religión. Así, se reemplazaron la mayoría de las creencias nativas por las cristianas, aunque no todas. Entre muchos de los pobladores de la nueva colonia española pervivía un temor arraigado durante siglos. La tradición oral indígena hacía alusión a unas aterradoras féminas que necesitaban ingerir sangre humana para subsistir, mujeres que practicaban rituales chamánicos y tenían la capacidad de alterar su morfología, esto es: eran nahuales. Algunas veces adoptaban la forma de animales, otras las de una neblina o incluso se tornaban en luminarias. Los naturales de aquella zona las llamaban tlahuelpuchi.
El término tlahuelpuchi deriva del náhuatl tlahuihpochtli, un compuesto de thlahuia (iluminado) y pochtli, que se traduce como «neblina». Estos conceptos devienen de la descripción que los nativos hacían de estas mujeres, cuyas mutaciones les permitían acceder hasta donde estaban sus víctimas, por lo general bebés de entre 3 y 10 meses. Al parecer, parte de su poder radicaba en la sangre que ingerían de una hasta cuatro veces al mes…

BEBÉS CON POCOS MESES
«El 22 de abril de 1918, la legendaria bruja atacó a dos niñas. Uno de los casos, ocurrido en el barrio de Tlachco, fue reportado por Luis Bautista (padre) y María Petrona Flores (madre). De acuerdo al suceso, al despertar a las cuatro de la mañana, los padres encontraron a su niña, María Baldiana Leonarda Bautista, muerta. Asimismo, afirmaron que a su hija de 20 días de nacida, la ‘mascó la bruja’. La segunda fallecida por esta causa, fue la pequeña de la familia Mazatzi–Bautista. Según testimonios, el papá Bonifacio Mazatzi y su esposa Petra Bautista confirmaron al juez civil que su hija, de 4 días de nacida, falleció con lesiones de mordida de bruja durante la noche». Son dos de los testimonios que relata Netzahualcoyotzi Méndez, doctor en Humanidades de la Universidad Autónoma de México, en su artículo ¿Mordida de bruja o enfermedad? Las muertes de niños en un pueblo tlaxcalteca (México), 1917-1922, publicado en la revista Historelo. En dicho texto, se pone de manifiesto cómo según datos del registro civil de la localidad sureña mexicana de San Bernardino Contla, nueve niños fallecieron por los «ataques de una bruja» entre 1917 y 1922… (Continúa en AÑO/CERO 301).

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