Se encuentra usted aquí

ARMAS DEL APOCALIPSIS

Miércoles 15 de Octubre, 2008
Cuando hablamos de los avances en la tecnología bélica como «armas del Apocalipsis», no estamos utilizando un mero recurso literario; estamos siendo textuales. Porque si leemos muchos pasajes del último libro de nuestra Biblia, cuyo nombre griego (Apocalipsis) significa Revelación, encontraremos descripciones de seres monstruosos y de sus efectos devastadores que nos recuerdan vivamente a los de algunos ingenios armamentísticos actuales. Pueden comprobarlo leyendo algunos de sus pasajes –como el capítulo 16– y reflexionando sobre su significado.
Hace tres décadas, en plena guerra fría, se hablaba mucho de los inmensos peligros de un conflicto nuclear; y, sin embargo, la única posibilidad real de que entonces ocurriese algo así era que uno de los dos superdirigentes se volviese loco y arrastrase a sus principales colaboradores, porque tal conflicto aseguraba una destrucción mutua indeseable y la caída de quienes lo hubiesen provocado.
Hoy, las posibilidades de una destrucción apocalíptica son mucho mayores, pero parece que no queremos tomar conciencia de ello. El derrumbe del Bloque del Este no ha hecho sino aumentar la inseguridad planetaria, pues en aquél las decisiones estaban centralizadas, mientras que ahora se han fragmentado en multitud de países, muchos de ellos infectados por los peligrosos gérmenes del integrismo y del nacionalismo; los dos caminos que siempre han conducido al terrorismo, que se ha convertido en la gran amenaza del presente y del futuro, pues nadie puede impedir que sus fieles consigan en algún momento las armas más sofisticadas y temibles, ya accedan a ellas en el mercado negro o mediante un golpe de estado en un país nuclearizado como Pakistán. Pero mucho mayor es el peligro que supone la guerra invisible entre China, como potencia imparablemente pujante, y unos EEUU que harán todo lo posible para evitar que les desplace en su papel hegemónico planetario, con probables escenarios futuros nada halagüeños.
Es completamente imposible acabar con esas amenazas por medios externos de cualquier tipo, al igual que lo es el intento de solucionar los problemas globales de nuestro planeta mediante parches, por muy deseables que éstos sean. La única solución sería una mutación integral del ser humano, un cambio profundo en su naturaleza; y ésto implica un salto evolutivo como todos los que se produjeron cuando las circunstancias externas amenazaban la supervivencia.
Enrique de Vicente
Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario