Se encuentra usted aquí

Esperanza

Viernes 01 de Diciembre, 2006
Nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”…
Sí, ya sé que es una frase muy poco original. Pero pienso que si AÑO/CERO tuviese algún lema, éste sería muy adecuado, por multitud de motivos. Entre otros, la gran importancia del pensamiento positivo para nuestras vidas, para cuantos nos rodean y para el mundo.

Escribo estas líneas en un lunes de esos que se hacen especialmente difíciles de remontar. Y, sin embargo, estoy moderadamente contento y optimista. No me engaño: sé que la felicidad es un estado interno, pero a veces lo que ocurre afuera lo dispara. Las noticias de este día no sólo son esperanzadoras; pese a que me sienta ciudadano del planeta Tierra, me alegra haber nacido en España.

En un extremo del globo la reina Sofía –que una vez más demuestra ser una encarnación del arquetipo de la Sabiduría (significado de su nombre en griego)– asiste a la cumbre de los microcréditos, junto con el creador de este instrumento económico revolucionario que permitirá salir de la miseria a millones de mujeres.

En el otro extremo, el polémico presidente español presenta su proyecto de Alianza de Civilizaciones junto al primer presidente islamista de una Turquía laica… Una gran tontería, en opinión de muchos críticos, como si la única forma de parar los pies al fundamentalismo musulmán fuese acabar con él antes de que él acabe con nosotros. Un poderoso símbolo, pienso yo: un utópico proyecto de Paz propuesto por los representantes de dos imperios rivales, emplazados a ambos extremos del gran mar Mediterráneo, crisol de nuestra civilización, uniendo sus manos en una Alianza entre Oriente y Occidente, entre la Cristiandad y el Islam… Y mientras escribo esto recibo la noticia del primer atentado suicida contra tropas españolas establecidas en Afganistán, en el que no resultó herido ninguno de nuestros soldados. ¿Se puede pedir más?
Tal vez, que los aliados preparen el fin de su ocupación de Irak. Tras el vuelco en sus elecciones legislativas, los norteamericanos comienzan a mirar a Irán y Siria, no ya como los siguientes enemigos a abatir, sino como parte de la solución iraquí. Como lo hace Tony Blair, quien ya se ha unido al grito de guerra del ex-vicepresidente Al Gore: ¡nos quedan diez años para frenar la carrera hacia un precipicio ecológico sin retorno!
Sin duda, hay también otras noticias desagradables y cientos de objecciones posibles a las que acabamos de comentar. Pero, ¿ayudaría en algo al mundo amargándome la existencia?, ¿o más bien me haría regresar a ese Valle de lágrimas y escasez en el que ciertos dioses nos condenaron a ganar el pan con sudor y a parir con dolor, un mundo virtual en el que ya no es necesario vivir?
No olvidemos nunca que si nos dejamos arrastrar por el desánimo y la hipnosis mediática, las fuerzas de la oscuridad, la involución y la esclavitud estarán ganando la batalla.

Dicho en otras palabras, las de Martin Luther King: aunque supiese que el mundo iba a acabarse mañana, yo igual plantaría mi manzano.

Enrique de Vicente
Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario