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LEMURIA

Lunes 21 de Diciembre, 2009
Enrique de Vicente

Confieso que siempre he sentido desconfianza con respecto a Lemuria y a Mu, supuestos continentes que habrían precedido a cualquier civilización conocida, antes de ser engullidos por las aguas. Descubrí algunas referencias a los mismos en los años sesenta, cuando era un muchacho. Primero, en revistas españolas que publicaban artículos de Peter Kolosimo. Luego en los libros del aventurero Robert Charroux, que batían récords de ventas en la Francia cautivada por El retorno de los brujos. Y finalmente en la Doctrina Secreta de Madame Blavatsky, de la que confieso no llegué a leer más que algunos fragmentos que me interesaban en aquella época… Pero era tal la mezcolanza de temas contenidos por aquellas obras que me limité a rechazar la mayoría de los mismos como escasamente fundamentados.

La existencia de una civilización atlante, mencionada por Platón y otros intelectuales griegos, me parecía bastante probable. En contra de la opinión del comandante Cousteau y otros científicos, que la identifican con una cultura isleña tragada por el Mediterráneo, llegué a creer que fue una gran isla situada en el Océano Atlántico, sumergida tras alguna de las catástrofes que han azotado a nuestro planeta. Durante mis paseos por la cornisa atlántica y a través de múltiples lecturas, fui reuniendo una cantidad de evidencias muy diversas, que apuntalaban mi convicción y cuyo resumen espero detallarles en otra ocasión… Pero esos otros continentes me pillaban demasiado lejos, en el espacio, en el tiempo y en mi capacidad de abrir la mente a lo desconocido.

Ahora debo reconocer que esa actitud es consecuencia de un prejuicio, idéntico a los que critico cuando son otros los que menosprecian aquello que desconocen en profundidad. Porque no hay peor enemigo para el avance del saber, que despreciar cualquier tema porque nos parezca poco aceptable, en lugar de estudiarlo en profundidad. Porque hoy contamos ya con suficientes evidencias de que, tanto en el Índico como en el Pacífico, existieron asombrosas culturas de las que no teníamos más referencia que las continuas alusiones a su desaparición en antiquísimos textos orientales y tradiciones oceánicas. Y porque tal vez éstas nos revelen pistas decisivas sobre la existencia de otras civilizaciones, muy anteriores a las primeras civilizaciones conocidas.

Tómense el informe que les ofrecemos como introducción a una de las importantes brechas que jalonan nuestro pasado, tan desconocido.
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