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Miedo a saber

Jueves 22 de Noviembre, 2018

Cuando hacemos uso del tópico «la realidad siempre supera con creces a la ficción», no hay duda de que si hay un terreno en el que casi podría ser utilizado como un eslogan, ese es el de los Servicios de Inteligencia.

Baste recordar varios ejemplos recientes; recientes en lo relativo a que las pruebas eran tan contundentes que lo que durante décadas se relegó al terreno de la conspiración, finalmente no quedó más remedio que admitirlo como real. Y el encargado de hacerlo, en este caso, no fue ni más ni menos que el expresidente de EEUU Barack Obama, hace seis años.

El mandatario estadounidense llamó al presidente de Guatemala Álvaro Colom, para informarle que había ordenado la creación de una comisión de investigación para averiguar toda la verdad acerca de un estudio epidemiológico realizado por los servicios secretos norteamericanos a mediados del siglo XX. No hace tanto, porque unas cuantas décadas en esta cosa inmensa que es la historia es como decir antes de ayer.

Por eso es terrible pensar que entre los años 1945 y 1949, la Secretaría de Salud Pública de EEUU experimentó la eficacia de la penicilina en Guatemala, y para ello infectó con sífilis, gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual a más de dos mil personas –obviamente sin su consentimiento– con la ayuda de, al menos, una decena de doctores guatemaltecos encargados de hacer el seguimiento. Además no discriminaron el sexo o la edad.

Entre los objetivos del estudio estaba el analizar la evolución de dichas enfermedades de principio a fin, sin cortapisas, escudriñando con endemoniada meticulosidad todos sus efectos y todas sus consecuencias. Lo más dramático es que hemos tenido conocimiento de ello más de 60 años después por pura casualidad, cuando una historiadora norteamericana se hizo con los papeles personales de uno de los doctores que participó en el ensayo clínico.

Así que desde este prisma imaginemos cuantas cucarachas hay ocultas detrás de la que hemos visto; y aún así, es probable que por mucha imaginación que le echemos nos quedemos muy cortos. Por desgracia, la actuación impune de los Servicios de Inteligencia, como el poder en la sombra que realmente son, está a la orden del día, sea en Japón, Corea, Arabia Saudí o el Reino Unido… Porque ellos están al margen del sistema político que los cobija. Y sino, atentos…

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