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EL SUEÑO AMERICANO

Viernes 24 de Octubre, 2008
Estas elecciones han cobrado un significado arquetípico excepcional, no sólo porque un afroamericano haya sido el candidato a la presidencia que ha despertado más expectativas, sino por otros muchos factores, como el nombre de los contrincantes: Juan el hijo de Caín (pues eso significa John McCain) enfrentándose a Barack (Bendito) Hussein (nombre del único nieto de Mahoma) Obama (una sóla letra le diferencia de Osama). ¿Es una clave simbólica de un futuro sombrío?
«En Dios confiamos» –In God we trust, como reza el talismánico billete de 1 dólar– sigue siendo, pese a todo, la esperanza de quienes creemos –como el vicepresidente ocultista Wallace, inspirador del billete y del sueño americano– que el Nuevo Mundo está destinado a alumbrar una Nueva Era, y que América –con sus 7 letras, símbolo númerico y universal de la Creación– es mucho más que esa gruesa franja ocupada por los 52 estados norteamericanos. La Gran América por la que luchó el iniciado Francisco de Miranda –desde la gélida Alaska hasta la Tierra de Fuego– es un crisol único de razas y tradiciones, cuya antigua sabiduría comienza a resurgir en todos sus rincones como un fuego capaz de renovarlo todo.

Norteamérica tal vez haya perdido ese papel de crisol alquímico donde se forjase la Gran Utopía, con el que soñaron sus Padres Fundadores y los Maestros, como Francis Bacon, que hace cuatro siglos inspiraron su Sueño. Pero en Suramérica despiertan como un volcán fuerzas renovadoras, que la urgencia de los tiempos que vivimos no tardará en asentar y armonizar. Y la posición central de México lo convierte en el punto de equilibro indispensable entre ese Yin y Yang que forman los dos hemisferios del continente. De esta tierra emergen las profecías sobre 2012 y la llegada del «Sexto Sol». Hasta aquí viajó Wallace en 1940, para asistir a la inauguración presidencial del general Ávila Camacho, entusiasmando con su discurso a los mismos mexicanos que miraban a los yanquis con justificada aversión. Y sólo 5 días después de consagrar mágicamente el Pentágono, volvió a arengar en español a los hispanos en Los Ángeles, celebrando el Día de la Independencia Mexicana.

Yo creo que las semillas plantadas por ese idealista y granjero que fue Wallace ya han comenzado a dar sus frutos. Ése, al menos, es el Sueño que incendia mi corazón y alumbra mi visión del futuro. Un sueño compartido con tantas voces proféticas que han visto en la América hispana el granero y la esperanza del mundo.
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