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CHAMANISMO ANDINO

Martes 23 de Agosto, 2011
AÑO/CERO

En la cordillera de los Andes, los chamanes están convencidos de que estamos viviendo el nacimiento de una época de paz. Sus profecías auguran un futuro esplendoroso. Cada vez son más las personas que deciden seguir el sendero de la sabiduría milenaria, basado en el establecimiento de una conexión plena con la naturaleza, lo que faculta para sanar, interpretar el porvenir y viajar más allá de los límites la realidad conocida.

Según una profecía inca, la llegada de los conquistadores españoles daría lugar a un período de oscuridad que duraría 500 años, hasta que surgiera una época de luz, durante la que el Águila del Norte y el Cóndor del Sur (en alusión a América del Norte y América del Sur) volarán juntos y la Tierra despertará. Para muchos chamanes andinos ha llegado el tiempo que anuncian las profecías; el momento de prepararse para un gran cambio que ya está empezando. Quizá por esta razón, en los últimos años los chamanes de la cordillera andina están saliendo del anonimato, y sus enseñanzas y prácticas cada vez están al alcance de más gente.

Paseando por las calles de Cuzco es fácil darse cuenta de la popularidad que los chamanes han adquirido entre los turistas. Enormes carteles anuncian tiendas de productos tradicionales, retiros, rituales con ayahuasca, etc. Si bien en muchos casos todo se reduce a una especie de teatro de cara al turista, y es mucho más fácil encontrar la esencia del chamanismo en zonas más apartadas de la cordillera, aún quedan en la ciudad algunos sabios que siguen fieles a su esencia.

En términos generales, hay cuatro vías para convertirse en chamán: por vocación propia; por una vocación espontánea, surgida después de un episodio concreto –normalmente traumático– que transforme tu vida; por elección de la comunidad cuando muere el antiguo chamán; o como un don hereditario, transmitido de generación en generación. Las creencias ancestrales de los chamanes andinos, todavía vivas gracias a la tradición oral, ofrecen los siguientes consejos para llevar una existencia digna: sigue tus propias huellas; aprende de los ríos, árboles y rocas; honra a tus hermanos y hermanas; honra a la Madre Tierra y al Gran Espíritu; hónrate a ti mismo y a toda la creación; mira con los ojos de tu alma y comprométete a lo esencial… (Continúa en AÑO/CERO 253).

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