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La ciencia de la magia: ¿existe?

Viernes 19 de Enero, 2018
¿Crees en la magia? Antes de responder a esta pregunta quizá sería interesante diferenciar entre los tipos de magia que existen. ¿Es lo mismo sacar un conejo de una chistera que un hechizo en el que el mago consigue poseer la voluntad de una persona? Por Oh!Libro / Foto: Wikimedia Commons / Alejandro Reckeb / CC BY-SA 4.0

En este artículo exploraremos los distintos tipos de magia que aparecen en los libros de fantasía de Patrick Rothfuss, concretamente en la trilogía Crónica del Asesino de Reyes con las novelas El nombre del viento y El temor de un hombre sabio. Kvothe es el personaje protagonista que narrará la historia de su vida a un cronista en una taberna, es decir, le relatará cómo se convirtió en un personaje legendario, un héroe, músico, estudiante, mendigo, mago y asesino. Su narración durará tres días, uno por novela. En estas novelas de fantasía la magia tiene un papel muy importante; no es el tipo de magia que nos solemos encontrar en otras novelas de fantasía y está muy alejada de la de los espectáculos ilusionistas.

En las novelas de la trilogía Crónica del Asesino de Reyes se distingue entre varias tipologías de magia como la Nominación o Modelación, la Simpatía, la Alquimia, la Glamoría o la Grammaría. Estas disciplinas mágicas son muy complejas y muchas de ellas se basan en principios científicos, como es el caso de la Simpatía. La Simpatía es un sistema en el que se establecen vínculos de energía entre dos objetos de manera que lo que le hagas a uno, le afectará también al otro. Existen tres leyes en las que la Simpatía se basa: la de correspondencia, la de consanguineidad y la de conservación. La primera consiste en que cuantas más semejanzas existan entre los objetos, mayor será la simpatía; la segunda en que una parte puede representar el todo; y la tercera en que la energía no puede ser creada ni destruida. Algunas de estas leyes están basadas en la termodinámica, como la de conservación y en el entrelazamiento cuántico que defiende que es posible que los objetos, concretamente, las partículas, establezcan vínculos. Esta disciplina requiere la habilidad mental llamada Alar, una destreza que consiste en la predisposición de la mente a encontrar vínculos y a tener más de un pensamiento a la vez, aunque éstos sean contradictorios.

Todo esto nos lleva a plantearnos la rápida respuesta a la pregunta de “¿Existe la magia?” “No”. Pero si la magia no existe es porque prácticamente siempre se ha entendido como aquel tradicional truco de la carta en tu bolsillo o la moneda en la oreja. La magia nunca será aquello que se produce mediante un sencillo juego de manos, la magia nunca podrá basarse en un engaño humano, premeditado y entrenado. Sin embargo, la magia que describe la trilogía de Patrick Rothfuss es algo que se basa en la energía y en el saber de su dominio; se basa en la existencia de unos principios científicos donde predominan las leyes de la termodinámica y el entrelazamiento cuántico y, en consecuencia, se basa en algo que existe, real, y lo que lo convierte en magia es el dominio más o menos acertado que se hace de esta existencia.

Si hay algo que ponen sobre la mesa los libros de la saga Crónica del asesino de reyes es un nuevo desafío hacia la demostración de la existencia de la magia, siempre y cuando esta se comprenda como lo que es, y no la ilusión vestida con una barita y un chasqueo. La ciencia ya ha logrado demostrar y entender el poder de la energía y muchas de sus posibilidades y recorridos, pero aún le queda un largo camino por delante. ¿Por qué no iban a incluir nuevos descubrimientos la posibilidad de dominar la energía? ¿Por qué no se iba a descubrir que es posible que unas personas tengan una mayor capacidad de interacción con la energía que otras? Patrick Rothfuss, El nombre del viento y la fantasía que los une responden de otro modo a la famosa pregunta: “¿La magia existe?” “Es posible”.

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