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Sai Baba, el hombre que susurraba a los creyentes

Lunes 20 de Junio, 2011
ENIGMAS

¿El mayor místico o el mayor estafador de la historia?

El pasado 24 de abril fallecÍa en su ashram del sur de la India, Sathya Sai Baba, considerado por millones de personas como la última encarnación de Dios en la Tierra. Según sus seguidores, Sai Baba reproducía todos los milagros atribuidos a Buda, Jesucristo o Mahoma… y los superaba. Nuestro compañero Manuel Carballal ha investigado el culto a este personaje durante años…
Según todas las agencias internacionales los maoístas, que se oponían al Gobierno elegido a dedo por el Rey Gyanendra, habían sitiado Katmandú y se había decretado el toque de queda. La estrategia de los rebeldes, al controlar los accesos de entrada a la capital nepalí, pretendía que los ciudadanos del país desestimasen la idea de acudir a la capital. Además Al Qaeda acababa de asesinar a uno docena de nepalíes en Iraq, lo que desató violentas revueltas en todo el país contra la comunidad musulmana… Esto ocurría a finales de agosto, en plena temporada alta de trekking, lo que causaba un trastorno a todos los escaladores y aventureros que en esa época, post-monzón, viajan hasta la cordillera del Himalaya para aventurarse en las cumbres más altas del planeta. Algunos de ellos, biólogos y zoólogos, con la esperanza de encontrar alguna prueba de la existencia del Yeti. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España había emitido un comunicado desaconsejando a todos los viajeros españoles que entrasen en Nepal y, a los que ya se encontrasen en el país, recomendándoles la evacuación inmediata de Katmandú. Pero era demasiado tarde para nosotros. Nos había costado mucho tiempo, y dinero, preparar aquel viaje. Ya nos encontrábamos en el aeropuerto de Benarés (India), y con los billetes del vuelo a Katmandú en la mano. Durante meses habíamos preparado aquella aventura, y habíamos conseguido los permisos y contactos pertinentes para realizar las visitas a templos, monasterios y santuarios, y decidimos tomar de todas formas el avión hacia la capital nepalí.

Establecimos nuestro centro de operaciones en el Palacio de Dwarika’s, un edificio fantástico que ha visto acrecentada su popularidad entre los viajeros españoles, desde que fue visitado por el príncipe Felipe de Borbón, cuya fotografía nos daba la bienvenida desde una de las paredes del hotel. Ante nuestras cámaras desfilarán, a partir de ese momento, una pléyade de colores, paisajes y personajes que harían las delicias de cualquier fotógrafo. Los chillones maquillajes, las túnicas multicolor, los mil reflejos en las fachadas de templos y palacios… Y sobre todo gurúes, místicos y faquires de todo tipo. Pero entre todos los misterios que nos ofrecía Nepal, uno destacaba por encima de los demás, el último gran milagro de Sai Baba, el hombre-Dios: nada menos que la resurrección de una mujer muerta…

Sai Baba: el último avatar

El tercero de los cuatro hijos de Easuaramma y Peddavenkama Rayu, Sai Baba, cuyo nombre real era Sathya Narayana Raju Ratnakara, nació en la aldea de Puttaparthi, distrito de Anantapur (sur de India), el 23 de noviembre de 1926. Nacido en una familia humilde, para sus biógrafos ha sido imposible separar la realidad de la leyenda en cuanto a sus primeros años de vida. Como ocurre con Buda, Jesús o Mahoma, sus devotos han forzado muchos datos y fechas para hacer coincidir sus nacimientos con profecías anteriores. De hecho, según los documentos que se conservan en la escuela Buka Patman de Puttaparthi, el pequeño Sathya Narayana Raju nació en realidad en 1929, pero sus devotos habrían alterado la fecha para que coincidiese con la profecía realizada por el gran Sri Aurobindo, en la que afirmaba que el santo Shirdi Sai Baba, muerto el 15 de octubre de 1918, se reencarnaría ocho años después. Para los seguidores de Shatya Sai Baba, este sería la reencarnación del admirado santón.

Como en el caso de todo Mesías, su nacimiento estuvo precedido de infinidad de señales místicas, o eso afirman sus seguidores. Y desde el instante de su alumbramiento, la vida de Sai Baba estuvo repleta de milagros. De hecho, sus devotos afirman que en el momento de su nacimiento se descubrió una cobra entre las sábanas de su cuna, lo que –en una versión muy forzada de las profecías vedicas– sugeriría que aquel niño era la encarnacion de Vishnú, una de las mayores divinidades hinduistas. Sin embargo, en una biografía menos devocional, escrita en 1971 por Arnold Schulman, se incluye el testimonio de la hermana de Sai Baba, presente en el nacimiento de su hermano, y que asegura que la serpiente se vio varias horas después, y fuera de la casa. Lo que no es extraño en el sur de la India…
(Continúa la información en ENIGMAS 187).

Manuel Carballal
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