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La actividad electromagnética de TRAPPIST 1 complica su habitabilidad

Miércoles 05 de Abril, 2017
Datos de la Misión K2 revelan un fuerte magnetismo estelar en el sistema TRAPPIST 1, con tres planetas potencialmente habitables, lo que sugiere que podría ser un lugar menos agradable para la vida.

TRAPPIST 1 es una estrella enana roja fría cercana llamada enana M, a tan sólo 39 años luz de distancia del sol. La estrella fue noticia recientemente con el descubrimiento de un complejo sistema de siete planetas, tres orbitando en la zona habitable de la estrella anfitriona. La corta edad estimada del sistema, unos 500 millones de años, hace posibles formas de vida básica, tal y como ocurrió con la Tierra en el joven Sistema Solar.

Investigadores de la Observatorio Konkoly (Budapest, Hungría), dirigidos por el astrónomo Krisztián Vida estudiaron los extensos datos fotométricos de TRAPPIST-1, obtenidas durante la misión K2 del telescopio espacial Kepler. Los resultados han sido publicados en arxiv.org

La curva de luz muestra varias bengalas energía durante las observaciones de 80 días de duración. Estos eventos son el resultado del magnetismo estelar, cuando ráfagas de flujo magnético se vuelven a conectar en la atmósfera estelar, y que resultan en la liberación repentina de energía que se puede observar como brillo de la estrella. Estos se pueden observar principalmente en forma de rayos de alta energía -rayos X o ultravioletas- pero los más fuertes pueden ser detectados en la luz blanca.

La distribución de energía de los 42 bengalas observadas muestra que TRAPPIST-1 pertenece al grupo más activo de enanas-M.

La erupción más fuerte de energía emitida fue de aproximadamente 1033 ergios en luz blanca, que está en el orden de la llamarada más grande jamás observada en el Sol, el llamado evento Carrington en 1859, que causó auroras en las regiones tropicales y que ardiesen líneas de telégrafo. Los planetas en TRAPPIST-1, sin embargo, orbitan mucho más cerca de su estrella (desde 0,01 hasta 0,06 UA) que la Tierra, por lo que el efecto de estos eventos sería mucho mayor.

Vida y sus autores evaluaron los efectos de la llamarada más fuerte detectada en TRAPPIST-1 en los exoplanetas que la orbitan, basándose en el reciente trabajo de Olivia Venot (Universidad Católica de Lovaina), que fue modelo de los efectos de las erupciones es atmósferas planetarias.

El grupo concluyó que tales eventos alterarían irreversiblemente las atmósferas planetarias, y, puesto que las erupciones ocurren con bastante frecuencia, las atmósferas nunca llegarían a un estado estacionario.

Una magnetosfera planetaria lo suficientemente fuerte todavía podría proteger a las atmósferas de los efectos nocivos, y los cálculos teóricos objetivos sugieren que los planetas similares a los del sistema TRAPPIST-1 necesitarían campos magnéticos irrealmente fuertes, en el orden de decenas a cientos de Gauss (el campo magnético de la Tierra es de aproximadamente 0,5 G). Estos hallazgos sugieren que el sistema TRAPPIST-1 podría ser menos adecuado para que prosperase la vida

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