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SEREMOS DIOSES ESTELARES

Viernes 20 de Abril, 2012
AÑO/CERO

Miguel Pedrero

En una clasificación de las civilizaciones planetarias en base a su desarrollo, nos hallamos en el escalón más bajo –tipo 0–. Pero el actual avance tecnológico hará posible que en un futuro no muy lejano nos convirtamos en entidades dotadas de poderes y capacidades tan inimaginables, que nada tendremos que envidiar a los dioses creadores de las diferentes religiones. Los científicos se muestran convencidos de que, si la raza humana no se extingue en los próximos cien años, nuestro destino manifiesto es el de omnipotentes señores del universo…
Actualmente, los científicos que se ocupan de estudiar este fascinante asunto de la catalogación de las civilizaciones, están de acuerdo en que en unos cien años la humanidad dará un gran salto, alcanzando el tipo I. A partir de entonces, a un ritmo de desarrollo como el actual, tardaremos unos 2.000 años en pasar a la siguiente fase. Aunque pueda parecer mucho tiempo, en la escala temporal del universo es un suspiro, pues si la raza humana logra sobrevivir a los múltiples peligros que la acechan (guerras nucleares, desastres naturales, meteoritos, agotamiento de los recursos del planeta, etc.), en 6.000 años nos convertiremos en auténticos dioses, con la capacidad de manejar a nuestro antojo el espacio-tiempo. En definitiva, seremos inmortales y podremos existir sin la necesidad de un cuerpo físico.

Los científicos advierten que el momento más peligroso para cualquier civilización es el paso del tipo 0 al I, precisamente la época que estamos viviendo ahora en nuestro mundo. El éxito o no de esta transición planetaria determinará si continuamos desarrollándonos durante la eternidad o perecemos víctimas de nuestros propios errores: afán desmedido de dominación, fundamentalismos, incapacidad para aplacar nuestros instintos salvajes, etc.

Michio Kaku, catedrático de Física Teórica en la Universidad de Nueva York y uno de los científicos cuánticos más importantes del momento, escribe sobre el asunto en su obra La Física del futuro (Debate, 2012): «En 2100 tendremos el poder de los dioses mitológicos que en otro tiempo adorábamos y temíamos. En particular, la revolución informática nos hará capaces de manipular la materia con nuestras mentes, la revolución biotecnológica nos dará la posibilidad de crear vida casi a voluntad y de ampliar la duración de nuestra existencia; y la revolución nanotecnológica nos dará el poder de cambiar la forma de los objetos e incluso crearlos a partir de la nada (…). Por tanto, las generaciones que viven en el presente son las más importantes que han pisado la Tierra, porque serán las que determinarán si alcanzamos la civilización de tipo I o caemos en el abismo».

Si logramos «escalar» al estadio I, sólo será cuestión de tiempo que nos convirtamos en un tipo II. Tendremos entonces la posibilidad de manipular el clima a nuestro albur, evitando los períodos glaciares o los producidos por el calentamiento global. Seremos capaces de acabar con cualquier meteorito que se acerque peligrosamente a la Tierra y, en caso de que no pudiéramos encarar un grave problema planetario, podremos huir a otro mundo o sistema estelar… (Continúa en AÑO/CERO 262).
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