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Genes que reescriben la historia

Jueves 30 de Noviembre, 2017
Si la historia la escribieran las mujeres, fue una de ellas -amerindia por más señas-, la que puso el pie en tierras europeas cinco siglos antes que Colón descubriera el nuevo mundo. Así lo pone en evidencia un estudio genético.
Josep Guijarro

Hasta 1502 –una década después del Descubrimiento- no arribaron a América las primeras mujeres españolas . Viajaron en la expedición que hizo fray Nicolás de Ovando a la isla de La Española (conformada en la actualidad por República Dominicana y Haití). “Los Reyes Católicos estimularon la emigración familiar para evitar que los conquistadores se mezclaran con las nativas” –explica M. Ángeles Vásquez en un documento editado por el Centro Virtual Cervantes. Pretendían de este modo preservar “la pureza de sangre y la garantía de una continuidad cultural” –precisa. De poco les sirvió porque sorprendentemente el mestizaje con los amerindios ya se había producido cinco siglos antes. Una reciente investigación genética ha demostrado que una mujer “americana” ya había puesto sus pies en Europa y habría tenido ahí sus hijos.

Esa es la revolucionaria conclusión a la que llega un equipo de investigadores de la Universidad de Islandia que ha examinado las bases genéticas de cuatro familias de este país gracias al banco de ADN de la empresa deCODE Genetics. Esta biofarmacéutica posee muestras genéticas de 320.000 islandeses, la práctica totalidad de los habitantes de la isla.

A través de una nota difundida por el CSIC (Consejo superior de Investigaciones Científicas), el mayor organismo público de investigación de España y el tercero de Europa, que ha aportado varios científicos al proyecto, sabemos que estas cuatro familias distintas, integradas en la actualidad por cerca de 80 personas, descienden de un linaje de origen amerindio. “Hasta ahora, conocíamos que los genes de los islandeses procedían de los países escandinavos, Escocia e Irlanda, pero no teníamos evidencias de que su origen pudiera ser más lejano, al otro lado del océano y mucho antes de que Colón llegara al Nuevo Continente en 1492” – declara Carles Lalueza, del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

La idea que Colón fue el último en llegar al Nuevo Mundo no es nueva. Textos escritos en el siglo XIII, como la “Saga de los groenlandeses” o la de Erik el Rojo sugerían con claridad que estos pueblos escandinavos llegaron a las costas norteamericanas a partir del siglo X. Las evidencias arqueológicas, sin embargo, tardarían en llegar. En abril de 2016, un equipo de arqueólogos encontró por fin las pruebas en una zona ubicada al sur de la isla canadiense de Terranova, en Point Roseel. Se trataba de un asentamiento vikingo construido entre los años 800 y 1.300 de nuestra era que sigue arrojando sorprendentes evidencias. 

En 2014, arqueólogos de la Universidad Estatal de Michigan también hallaron, al sur de la isla de Buffin (ubicada en la parte ártica de Canadá), restos de varios artefactos vikingos que fecharon entre los siglos VIII y XIV corroborando nuevamente su llegada anterior al Almirante Colón a tierras americanas.

“Como Islandia quedó prácticamente aislada desde el siglo X y los genes son mitocondriales (es decir, todos los hijos de la misma madre tienen idéntico ADN-mitocondrial) -explica Carles Lalueza-Fox- la hipótesis más probable es que estos genes correspondiesen a una mujer amerindia capturada por los vikingos en América alrededor del año 1000” de nuestra era. Era bastante habitual que los vikingos raptaran mujeres en sus conquistas. Lo demuestran los genes islandeses donde abunda ADN mitocondrial procedente de las islas británicas, uno de sus territorios en disputa.

El linaje descubierto por los científicos de la Universidad de Islandia recibe el nombre de C1e y en opinión de los científicos del CSIC no se ha interrumpido hasta el día de hoy pues, de lo contrario, “el ADN mitocondrial no hubiera llegado hasta ahora” –explica el biólogo Miguel Seguí. Es decir: “Esa mujer tuvo hijas y ese linaje femenino siguió mezclándose con otros durante siglos” –aclara.

Los investigadores buscan a partir del C1e algún resto precolombino con la misma secuencia genética. Ya han conseguido retroceder hasta principios del siglo XVIII pero confían poder encontrar en Islandia un resto más antiguo con esta misma secuencia genética. Para ello prevén visitar la región de donde proceden las cuatro familias con linaje amerindio pues entienden que sus antepasados podrían estar allí enterrados.

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