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Seres de otras dimensiones acosan a personas en sus dormitorios

Miércoles 25 de Octubre, 2017
En los últimos años han proliferado las experiencias de visitantes de dormitorio. ¿Son reales o se trata tan sólo de un problema mental de los testigos? Josep Guijarro lo analiza en nuestro tema de portada.

Claudia Gallego asegura mantener relaciones sexuales con extraterrestres desde hace 15 años. Las experiencias tienen lugar en su dormitorio, mientras duerme. Una luz procedente de “ninguna parte” ilumina de forma extraña la habitación y, tras un fuerte ruido –generalmente una “explosión”-, aparecen frente a ella unos seres con aspecto humanoide que aparentan ser muy viejos. No puede moverse, ni gritar. Al contrario, hipnotizada por estas misteriosas criaturas, Claudia no puede eludir un sentimiento de atracción sexual y terminará siendo poseída por uno de ellos. “No es un coito normal –me confiesa- es mucho más fuerte”.

El de Claudia no es un caso único tal y como podrás comprobar en el número de noviembre de AÑO CERO. De hecho podría ser un suceso más de los recogidos en Touched, un documental producido hace años y dirigido por Laurel Chiten, con la colaboración del psiquiatra de la Universidad de Harvard, John Mack, que fue premiado en el Festival de Toronto.

En los últimos años han proliferado de forma alarmante los relatos de personas que aseguran tener visitantes de dormitorio y no siempre con seres de aspecto extraterrestre lo que ha motivado a los investigadores por la hipótesis ultradimensional.

¿Qué credibilidad tienen estos testimonios?
Algunos de los psiquiatras que se han aproximado con rigor al fenómeno aseguran que sus protagonistas no muestran más psicopatologías que el resto de ciudadanos de nuestra sociedad. ¿Es posible, entonces, que los encuentros sexuales se produzcan realmente o se trata de alucinaciones o sueños?

John Mack ha tratado cientos de “pacientes” que creen haber sido abducidos y que, en muchos casos, afirman haber sido manipulados genéticamente o mantenido relaciones sexuales con sus captores y, sin embargo, les asegura que no sufren alucinaciones sino que han sido abducidos realmente.

En la línea opuesta, su colega Richard McNally, asegura que los protagonistas de estas experiencias son propensos a creer en fantasías y sufren alteraciones en el sueño. Añade que todo puede ser reducido a creencias propias de la Nueva Era y constata cómo “la mayoría creen en vidas pasadas, en la proyección astral, en la astrología y en las cartas del tarot”.

¿Acaso la creencia en estas disciplinas invalida el testimonio de quien sufre estas experiencias? Por lo demás, McNally olvida que episodios parecidos han sido reportados en casi todas las culturas desde la más remota antigüedad, cuando la “Nueva Era” no existía.

Lee nuestro tema de portada en el nº328 de AÑO CERO

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