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LOS HOMBRES DE LAS SOMBRAS

Viernes 18 de Octubre, 2013
Mado Martínez

Los numerosos testigos que han padecido su presencia coinciden en varios detalles significativos. Se trata de entidades que recuerdan a las sombras que proyectaríamos cualquiera de nosotros, si bien son mucho más oscuras que aquéllas y aparentan poseer una inquietante densidad. También mencionan que surgen como de la nada, generalmente de noche y cuando a sus «víctimas» está a punto de vencerles el sueño. Pero, ¿qué son exactamente estas figuras espectrales? ¿Están ahí realmente o son producto de nuestra imaginación?
Percy Taira tiene 30 años y vive en la colonia japonesa de Lima, en Perú. Es periodista, poeta y político, y hace años, cuando apenas iniciaba su carrera universitaria, vio algo que jamás se le borrará de la memoria. «Era una de esas noches en las que uno no puede dormir –comienza a explicarnos–. Entonces, mientras daba vueltas en la cama, me quedé mirando la puerta de mi habitación, que estaba completamente abierta y da a un pasillo angosto. De repente, vi claramente la sombra negrísima de una persona sumamente alta, de 1,90 cm aproximadamente, con sombrero y uno de esos sacos largos (levita) que van más allá de las rodillas».

Percy nos confiesa que no salía de su asombro, porque aquella figura no permanecía hierática, sino que caminaba y hasta se encorvaba para que su cabeza no chocase contra el techo. «Como le digo, pude distinguirla bien. Anduvo por el pasillo atravesando el marco de la puerta. Caminaba a un ritmo normal y con la cabeza algo agachada. La visión apenas duró unos segundos, hasta que perdí de vista aquella sombra de la puerta», recuerda Taira.

MÁS NEGRO QUE LA NOCHE
Sin embargo, ¿cómo supo Percy Taira que aquello era una ‘;presencia’ y no una persona corriente, un intruso cualquiera? ¿Acaso la oscuridad no es experta en dibujar cosas extrañas donde no hay nada anormal? «Lo curioso del asunto –nos sigue relatando– es que, pese a que era de noche y todos en la casa permanecíamos con las luces apagadas, aquella sombra se distinguía perfectamente. Era más negra que la propia oscuridad… por expresarlo de alguna manera. Otro hecho llamativo es que parecía no ser una sombra sin más, sino algo físico; es decir, no se proyectaba sobre la pared, sino que parecía, efectivamente, ser alguien caminando. Debo apuntar, además, que no había ninguna luz que alumbrara el pasillo y que, obviamente, fuera capaz de proyectar sombra alguna. Es más, diría que ese pasillo es el lugar más oscuro de toda la casa»… Pero, ¿y un intruso? ¿Por qué no un ladrón? «Cuando la vi –nos responde Percy–, algo en mi interior me dijo que no era un ladrón. Como tampoco se me pasó por la cabeza que se tratara de algún miembro de mi familia, ya que ninguno pasa del metro sesenta de estatura y, como he dicho, la figura era muy, muy alta».

Aunque «aquello» no le pareciera a Percy para nada humano, pronto reparó en que sí poseía cierta consistencia física, como si lo que vio en su habitación fuese una sombra dotada de densidad. Pero, ¿existen las sombras densas? ¿Cómo interpretó Taira el incidente? «Pensé que se trataba de un fantasma o así fue como lo percibí», reconoce nuestro entrevistado… (Continúa en AÑO/CERO 279).
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