Se encuentra usted aquí

Lluvias de piedras del más allá

Lunes 17 de Marzo, 2014

Se trata de sucesos impredecibles, casi siempre ligados a casas encantadas, apariciones fantasmales y poltergeist. Nada se sabe sobre su origen y, por su alto grado de extrañeza y espectacularidad, constituyen los episodios más asombrosos y menos habituales de todos cuantos engrosan el campo de la parapsicología. El presente reportaje es un extracto de uno de los capítulos de Incógnita. “Un viaje…en busca del misterio” (Edaf, 2014), obra de reciente aparición en la cual su autor muestra decenas de casos anómalos acaecidos en España en las últimas décadas.  

Popularmente conocidas como “lluvias de piedras del más allá”, las litotelergias vienen produciéndose desde tiempos remotos. Uno de los casos más llamativos de los ocurridos en España, se produjo en julio de 1945 en una corrala de la calle César Martínez, en el barrio malagueño de La Trinidad. Allí, decenas de vecinos vivieron días de temor en sus humildes casas, cuando de la noche a la mañana empezaron a contemplar no solamente «lluvias de piedras», sino también la aparición de seres espectrales. Entre los testigos se encontraba Rafael Ruiz, quien entonces tenía siete años de edad y hoy es un reputado artista. “Una noche, mientras estábamos cenando, una vecina empezó a gritar que le habían tirado una piedra –recordaba durante nuestra entrevista en su taller–. Vivíamos en una corrala con forma de ‘T’ y nuestra habitación estaba en la entrada. La cocina tenía una pequeña ventana para que saliera el humo y por allí también empezaron a entrar los guijarros. Era algo extraño, porque no sabíamos de dónde podían venir”.

A partir de entonces, diariamente caían pedruscos que se comportaban de modo inteligente, pues esquivaban ventanas, muros, muebles y personas. Nadie sabía quién las lanzaba o de dónde procedían. “Me acuerdo de que teníamos un jarrón de cristal que usábamos para el agua –rememoraba Ruiz–. Pues bien, hasta en esa jarra encontramos piedras. Eran redondas y algunas incluso estaban calientes. Entraban por la ventana de la cocina o aparecían de la nada, esquivando los tabiques de la casa como si alguien invisible las dirigiera”. 

 MILITARESY GUARDIAS CIVILES ANTE LO INSÓLITO

Estas manifestaciones iban acompañadas por otros inexplicables fenómenos, como bruscos descensos de temperatura, ruidos de origen desconocido, movimientos de objetos e, incluso, la aparición de seres fantasmales. “Una de las noches me levanté para ir a los baños comunitarios –explicaba nervioso mi informante–. Caminaba por el pasillo cuando, de repente, se abrió la puerta y lo vi perfectamente. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando lo recuerdo. No le distinguí el rostro, pero era alto y de gran complexión. Salí de allí gritando de miedo. Mi padre y otros vecinos inspeccionaron los baños, pero no encontraron a nadie. Luego me enteré de que más personas habían visto a aquella misteriosa entidad”.

El miedo se instaló en La Trinidad, de modo que los habitantes de la barriada acudieron a las Fuerzas del Orden en busca de auxilio. “En aquel entonces el Regimiento Aragón 117 estaba cerca de la corrala. Tras explicarles lo que estaba ocurriendo, se acercó una patrulla de soldados. No hallaron nada ni nadie. Más tarde, vinieron varios guardias civiles. Cuando estaban inspeccionando la corrala, las piedras materializadas de la nada comenzaron a golpearles”… (Continúa en AÑO/CERO 284).

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario