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Los niños profetas de Cévennes

Viernes 01 de Septiembre, 2017
La revuelta protestante en una región francesa dio lugar a éxtasis religiosos colectivos, visiones apocalípticas y fenómenos paranormales
Isabella Herranz

En la actualidad, el parque nacional de Cévennes (Las Cevenas, en español), en el Macizo Central francés, está declarado reserva de la bioesfera y es patrimonio mundial de la Unesco desde 2011. Las abundantes cuevas en su escarpada orografía sirvieron hace siglos como refugio y para la celebración de reuniones secretas a los protestantes (conocidos como camisards por sus camisas blancas) que huían de la persecución. Todavía perviven numerosos testimonios de la misma en las ciudades y pueblos de la región. Incluso hay muchos habitantes descendientes de aquellos que protagonizaron sucesos tan dramáticos como extraños entre 1685 y 1703. Francia es actualmente un estado laico, pero por aquel entonces no lo era, y las atrocidades que se cometieron en nombre de la religión hicieron historia…

PERSECUCIONES ATROCES
Aunque hacía tiempo que los protestantes franceses en minoría estaban sufriendo todo tipo de persecuciones por parte de los católicos, que destruían sus templos y cerraban sus escuelas, la verdadera caza de brujas empezó en 1685 cuando, mediante el Edicto de Fontainebleau, el rey Luis XIV cercenó la libertad religiosa y civil que hasta entonces habían tenido los protestantes franceses a raíz de la promulgación en 1598 del Edicto de Nantes por el rey Enrique IV. Tal revocación supuso un auténtico mazazo para los protestantes, ya que el Edicto de Nantes había sido declarado perpetuo e irrevocable por tres monarcas, incluido el propio Luis XIV. Así empezó una persecución que, además de muchas muertes, torturas, ejecuciones y exilios en masa a países más tolerantes como Suiza y Gran Bretaña, propició el desarrollo de sorprendentes fenómenos paranormales: «Considerados como de inspiración divina por aquellos que los defendían y como fanáticos por quienes se oponían a ellos, aquellos fenómenos incluían éxtasis y convulsiones, precognición y sermones precoces por parte de niños, algunos muy pequeños», explican los investigadores Hilary Evans y Robert Bartholomew en su obra Outbreak! The Encyclopedia of Extraordinary Social Behavior (2009).

Es imposible no relacionar tales fenómenos con la cruenta persecución que sufrieron los protestantes, ya que «como parecía imposible que pudieran liberarse de la opresión por medios políticos, [los protestantes] optaron por buscar consuelo en los pasajes apocalípticos de la Biblia», explica el académico británico Norman Cohn en The Pursuit of the Millennium (1957). El pastor protestante Pierre Jurieu tuvo mucho que ver con el germen de la «revuelta espiritual», ya que publicó una serie de panfletos apocalípticos que pronosticaban la caída de la Iglesia católica y ejercieron gran influencia sobre los protestantes perseguidos. Un discípulo de Jurieu, Du Serre, diseminó el mensaje apocalíptico en la región de Dauphiné y adoctrinó a los niños para que lo propagaran de pueblo en pueblo. No tardaron en recibir el nombre de los «inspirados», pero también sus padres contribuyeron a su «inspiración». No olvidemos que, aunque para sobrevivir muchos de los protestantes optaron por «convertirse» al catolicismo como sucedió en España con los moriscos, lo cierto es que los niños de padres protestantes falsamente convertidos recibían enseñanzas católicas en la escuela durante el día, pero eran adoctrinados en sus casas por la noche en su credo natural protestante.

Lee el reportaje completo en el número nº307 de la revista AÑO CERO

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