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Siete hospitales con fantasmas

Viernes, Agosto 4, 2017 - 12:30
Son numerosos los testimonios de apariciones espectrales y sorprendentes fenómenos paranormales en sanatorios españoles.
Texto y fotos: José Manuel Frías
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HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS

Los terrenos del actual Hospital San Juan de Dios, en plena ciudad de Granada, fueron usados a principios del siglo XV como finca de recreo de la familia real. La Orden de los Jerónimos la solicitó décadas después para construir una iglesia, propuesta que fue aceptada por los monarcas.  El capitán Antón Martín, de los Tercios de Flandes, asentado en la ciudad, se convirtió en el protector del religioso y dedicó su dinero y esfuerzo a la misión que éste se había propuesto realizar. Ambos solicitaron a los jerónimos la propiedad de la iglesia para convertirla en un pequeño hospital. Después de pertenecer a la Orden de San Juan de Dios, aquellas instalaciones se convirtieron en hospital militar durante la invasión francesa de principios del XIX. Ya en época contemporánea, se transformó en hospital provincial y hospital clínico universitario, tal y como es en la actualidad.

El capitán Antón Martín, cofundador del sanatorio, tenía un criado morisco llamado Frasquito, el cual había estado ligado al edificio desde su fundación y que acabó falleciendo en aquel lugar. Muchos aseguran que su espíritu no ha abandonado del todo el mundo de los vivos. Gran parte del personal médico ha tenido algún tipo de experiencia cercana con este curioso personaje. Dicen que es bajito, de unos cuarenta y cinco años, con barbas profusas y portador de una especie de capa o túnica. Pero aclaran que es un fantasma bueno, que no da miedo y que ayuda al buen funcionamiento del hospital. Suele avisar de la muerte de un paciente golpeando la puerta de urgencias justo en el momento del deceso, antes de que los propios enfermeros sean conscientes del mismo.

El capitán Antón Martín, cofundador del sanatorio, tenía un criado morisco llamado Frasquito, el cual había estado ligado al edificio desde su fundación y que acabó falleciendo en aquel lugar. Muchos aseguran que su espíritu no ha abandonado del todo el mundo de los vivos. Gran parte del personal médico ha tenido algún tipo de experiencia cercana con este curioso personaje. Dicen que es bajito, de unos cuarenta y cinco años, con barbas profusas y portador de una especie de capa o túnica. Pero aclaran que es un fantasma bueno, que no da miedo y que ayuda al buen funcionamiento del hospital. Suele avisar de la muerte de un paciente golpeando la puerta de urgencias justo en el momento del deceso, antes de que los propios enfermeros sean conscientes del mismo.

Cuando va a suceder algo malo, también se aparece. En ocasiones, activa timbres, abre y cierra puertas y juega al escondite con el personal de guardia tirando de las batas. Se pasea a menudo por el patio, el mortuorio y el comedor, donde se siente su presencia con mayor claridad.